Monday, February 18, 2013

Boby, mi buen amigo


Quienes tienen la (mala?) costumbre de frecuentar mi mundo virtual, habrán notado que en más de una ocasión he escrito algo a cerca de lo que para mi es fundamental en las relaciones humanas: LA RECIPROCIDAD. Al que no me conoce le comento que para mi, es una especie de espera eterna por el hecho futuro e incierto pero valioso proveniente de un tercero (que ya recibió algo de mi).

Por ahí, un lector de mi blog me dijo no hace mucho con relación al tema: “Yo a Boby le tiro el palito una vez……….si no lo trae a la primera, qué te hace pensar que lo va a traer después?” haciendo clara alusión a que si la reciprocidad no es inmediata……en definitiva tampoco es reciprocidad. TOUCHÉ

Bueno……esta posición es radicalmente opuesta a la mía y lo primero que viene a mi mente es que quizás “mi Boby” no esté entrenado para traer el palito (y el suyo si), y desgraciadamente a él no le pregunté nada a cerca de si había adiestrado al suyo, aunque creo que no se tomaría el trabajo de realizar dicho entrenamiento, pues sonó demasiado tajante, como si fuera algo casi instintivo.

En segundo lugar me quedé con la sensación de que detrás de su enunciación tan estricta, en el fondo había un ser que era capaz de tirar el palito más de una vez …siempre y cuando no lo estuvieran mirando……orgullo quizás?

En mi caso, tengo que reconocer (siguiendo con la alegoría) que mi Boby, ya se podría haber construído una prefabricada con la cantidad de “palitos” que le he arrojado a la espera de que se “cope” en devolverme alguno. Es más estoy casi segura de haberme tomado el trabajo de entrenar a algún Boby y que ni siquiera así regresó con ese tan preciado (para mi) trozo de madera “emocional”.

Quizás en un día como hoy en particular, me planteo si he sido ecuánime con las oportunidades que le he dado a todo el mundo y me viene la imagen de mi papá a la cabeza. Me pregunto a un año de su partida, si no pude ser un poco más piadosa y comprensiva con él. Estimo que pasaré el resto de mi vida preguntándome si pude ser mejor hija y estar sólo un poquito menos enojada con él, con su enfermedad como para no haber perdido la perspectiva. Me cuestionaré también si tuve que poner tantos kilómetros entre nosotros sólo para justificar en mi, que los “palitos” que le había arrojado no me llegaran.

Pero volviendo al tema original, creo que la historia de Boby, es lo suficientemente jugosa como para ser elevada al rango de Teoría. Y como buena teoría necesita algunas reglas a saber:
1) Seleccionar a qué Boby uno piensa tirarle el palito.
2) Determinar en cada caso si vale la pena un nuevo intento.
3) Saber cuando dejar de intentarlo.
4) Dejar de intentarlo.

Es curioso que así escrito luzca tan sencillo…..por ahora me parece que voy a buscar alguna sillita cómoda para poder seguir “esperando”.

PD: Boby, mirá que si volvés…………hay recompensa.

1 Comments:

At 8:16 AM, Blogger Unknown said...

Fer, fuimos las mejores hijas que pudimos ser, de eso estate segura. Mi papa nos dejo cuando eramos chiquitos y no lo vi nunca mas y nunca se lo perdoné y mi mama siempre vivió con el miedo de que el un dia viniera por nosotros, cuando fui grande lo busque y habia muerto y me dio tanta rabia no haber podido decirle todo lo que queria, sin embargo otros parientes que encontre me dijeron que el sabia que teniamos una vida feliz y que no quizo arruinarnosla! Evidentemente cada uno tiene su vision de la cosa. Pero no hay que esperar nada de nadie eso es seguro!

 

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